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    La decadencia de un gran club

    El Barça finalmente no jugará una fase de octavos de final de la Champions tras casi dos décadas sin no poder clasificarse en las primeras rondas de la competición. La situación para que se diese el pase era complicada desde el inicio, y finalmente no se pudo dar.

    La mala imagen dada en esta edición del torneo internacional es un reflejo de la situación del club. Si alguien pensaba que con la llegada de Xavi se iba a producir alguna especie de revolución a gran escala, estaba totalmente fuera de la realidad del equipo. Nada ha funcionado bien, desde el aspecto deportivo al aspecto económico.

    Poco se puede hacer cuando la economía culé no permite reforzar la plantilla con nuevas llegadas. Los fichajes de Braithwaite o Junior Firpo, por decir algunos nombres, a precios desorbitados, sumado a la salida de varios jugadores a precio de saldo, han ido sumiendo las cuentas a una situación insostenible. Con la eliminación de la Champions, esa crisis monetaria se agudizará más de cara a un futuro próximo.

    En lo deportivo tampoco hay nada positivo que destacar. Lionel Messi tapaba muchas de las carencias que tenía la plantilla. Con su marcha al PSG, en tres meses esas carencias han salido a la luz. Ofensivamente cuesta mucho conseguir anotar, y si además las dos piezas defensivas, ter Stegen y Piqué, han bajado su nivel, la fragilidad defensiva que ya había ha aumentado. Lo certifican su tercer puesto en la fase de grupos de la Champions y su séptimo puesto en LaLiga, con una distancia de 16 puntos del líder.

    También hay que hablar del apartado del cuerpo técnico. Koeman, con sus constantes cambios de sistema no ayudaba a mantener la estabilidad del sistema de juego. Pero no hay que centrarse únicamente en el desempeño del neerlandés. Los anteriores técnicos aportaron su granito de arena para que se diesen ciertas situaciones. Coutinho es el mejor ejemplo para representarlas. De ser valorado como un jugador puntero a nivel internacional, ha quedado relegado a la suplencia. Podría entenderse que parte de la culpa sea del brasileño por haber bajado su nivel, de no ser por su cesión en el Bayern y sus actuaciones en la selección brasileña. Su promedio de estadísticas individuales son superiores si se comparan a su rendimiento en Barcelona.

    El cuerpo médico tampoco se salva de la quema. Sin quitar la responsabilidad de los futbolistas, las lesiones han perjudicado el rendimiento de varios de ellos. Los más sonados son Umtiti y Dembélé. El central ni siquiera es una sombra de lo que fue tras la lesión de su rodilla. Por su parte, el extremo, ha sido una baja constante desde que llegó procedente de Alemania, y su progreso se ha visto seriamente mermado.


    La llegada de Xavi no va a suponer la gran revolución que todos pensaban. La reconstrucción de un conjunto que ha estado años en la cima tarda en llegar, y el ex jugador no es el único responsable para que el barcelonismo vea que se está yendo nuevamente en la dirección correcta.

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