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    Opinión| La solidez defensiva, la piedra que sustenta los sueños

    Es más que evidente que Carlo Ancelotti le ha dado un lavado de cara al Real Madrid desde que volvió al banquillo de Chamartín. El gol, ese gran desconocido otros años, ahora es el gran aliado de un equipo que tiene demasiadas carencias atrás para poder soñar.

    Ya corre la saeta…

    21 goles en seis partidos, ocho goleadores, invicto en liga y líder en solitario. El madridismo vuelve a soñar con una plantilla y un entrenador que ilusionan, entretienen pero sobre todo ganan. Partidos que antes se atragantaban encuentran ahora un desatascador sin mayor dificultad que la de un chasquido de dedos. Voilà!

    Los cambios (más rápidos, eficaces y acertados que los de Zidane) están convirtiéndose en una poderosa arma táctica y mental para un vestuario que ve que con Ancelotti cada uno de los miembros del equipo encuentra minutos y oportunidades. Ya no hay jugadores olvidados, solo piezas dentro de un tablero de ajedrez con una función.

    «PAS LA VIE EN ROSE»

    Sin embargo, la vida nunca es de color de rosa en este deporte llamado fútbol. Cuando de algo abunda, de otro lado falta. Y eso es justo lo que le ocurre a este Madrid. Algunos verán innecesario el realizar una crítica constructiva (que no destructiva) de un momento de alegría colectiva para una afición que ha pasado tiempos difíciles… Pero alguien tiene que hablar sobre ello.

    Está claro que es igual de útil ganar por 1-0 que por 4-3. Los tres puntos se suman igual al casillero. Pero hay un dicho (más bien una regla no escrita del fútbol) que dice: «Los delanteros ganan partidos, los defensas ganan campeonatos». ¿Tiene el Real Madrid defensas que le hagan ganar campeonatos?

    Ya no solo jugadores en sí, sino la defensa como bloque, como parte inherente e inmaterial de un equipo, independientemente de los cuatro que Ancelotti ponga atrás. ¿La tiene?

    ¿Cómo defiende este Real Madrid?

    El sistema es claro: dos laterales ofensivos con tendencia a desdoblar al extremo y centrar cerca de la línea de fondo, dos centrales corpulentos con gran alcance aéreo, y un pivote defensivo que hace las funciones de tercer central cuando ambos laterales se encuentran descolgados en una contra rival. Un modelo muy eficaz ofensivamente hablando, pero que deja muchos espacios atrás y hace que la defensa esté totalmente descolocada y a veces incluso vendida.

    Además de esto, a los dos centrales del Madrid les encanta hacer la función de «stopper» o «tapón». Es decir, descuidar su posición en el sistema para acudir a la presión alta y lograr una recuperación que puede provocar una contra peligrosa. Cuando esta acción se comete mal (se va al «tackle», pero no se recupera el balón) se propicia una peligrosa ocasión de gol al rival, ya que se defiende con el pivote como central o incluso con solo dos jugadores: el pivote y el central que no acudió a la presión y ejerce la función de cierre.

    Bien, la función de «stopper» es sin duda realmente útil en equipos como el Liverpool que juegan un marcado y definido «Gegenpress». Pero hacer de «tapón» requiere de una inteligencia y visión de juego admirables, porque hay que saber cuándo acudir y cuándo no a la presión, y además confiar en que alguien estará ahí cubriéndote las espaldas (por regla general el pivote defensivo).

    CASEMIRO Y LOS CENTRALES QUE SALEN DE LA CUEVA

    El mayor problema de este Madrid es, por lo tanto, el cansancio acumulado de Casemiro (pivote defensivo) y la poca química y minutos de juego de una pareja de centrales totalmente nueva: Alaba y Militão. Entonces, cuando Alaba o Militão, cualquiera de los dos, hace de «stopper» y sale de la cueva, Casemiro no tiene ese corrido para hacer la cobertura que necesita el central que ha ido a la presión.

    Además, esa falta de minutos de juego en conjunto del brasileño y el austriaco hace que muchas veces (y de forma muy patente) ambos no se entiendan bien y cometan errores defensivos, principalmente de colocación.

    ¿Cómo se puede conseguir solidez atrás?

    Nadie sabe en realidad la respuesta. Está claro que cuanto más jueguen juntos Alaba y Militão mejor se entenderán. También que la entrada en la rotación de Camavinga y Blanco para suplir a Casemiro harán que el brasileño pueda estar a la altura en los partidos importantes.

    Así que solo el tiempo dirá si los jugadores, de forma individual, están a la altura. De algunos ni siquiera se duda como Casemiro. Otros, como Alaba, aún tienen que demostrar que saben llevar la responsabilidad que Sergio Ramos dejó a su marchar.

    Hay que tener en cuenta también que todo esto sucede durante el transcurso de una larga temporada en la que se sucederán lesiones y sanciones que impedirán que siempre jueguen los titulares. ¿Recuerdan quién es el cuarto central del Madrid? ¿Vallejo verdad?

    Aún queda mucho por trabajar en Valdebebas.

    Contra los grandes otro gallo cantaría…

    ¿Qué pasará cuando toque un Bayern, un City o un United en Champions? No siempre se podrá remontar en el último segundo cuando un partido se complica. Además, es bien sabido que no es tan fácil meterle cuatro goles a un grande para ganar un partido cuando ellos te han metido tres…

    En fin, pase lo que pase el espectador neutral seguirá disfrutando del correcalles y festival de goles de cada partido en el que se presente el Real como personaje principal, pero, sin duda, el madridista debería de empezar a preocuparse por los problemas defensivos de su equipo. Sin solidez defensiva no se puede soñar con conseguir una Champions, una liga o, quién sabe, un triplete.

    Como se suele decir, una vez más: «Los delanteros ganan partidos, los defensas ganan campeonatos».

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