Historia| La noche que acabó con la carrera de Toni Soldevilla

Toni Soldevilla nació hace 42 años en el municipio catalán de Hospitalet de Llobregat, y fue en esta ciudad donde empezó a dar sus primeras patadas a un balón de fútbol. El era un jugador que desempeñaba sus funciones en la posición de central, aunque también podía jugar como mediocentro gracias a su calidad técnica. Logró debutar con el primer equipo de su ciudad natal en Segunda División B, aunque esa carrera en el Hospitalet iba a durar poco ya que el Espanyol tocó la puerta de ‘Solde’.

En el Espanyol formó parte de una gran generación de jugadores pericos formada por Raúl Tamudo, Joan Capdevila o Alberto Lopo, que llegaban procedentes del Juvenil junto al protagonista de nuestra historia. Toni Soldevilla no tardaría en derrumbar la puerta del primer equipo blanquiazul, ya que tan solo dos años después de llegar a la institución perica debutaría a los 18 de la mano de Vicente Miera en un RCD Espanyol – Athletic Club, pero su debut quedó marcado por una expulsión.

Tras ese debut Soldevilla siguió alternando el filial con el primer equipo logrando asentarse en la temporada 99/00 con su gran valedor Paco Flores. El entrenador catalán había formado al jugador y lo conocía de haberlo tenido en el filial y su confianza era tanta en él, que no dudó en llevárselo al primer equipo. El ex central confirma en una entrevista que Paco Flores para el fue más un padre que un entrenador. En esa temporada del debut consiguió ganar su primer título, una Copa del Rey ganada al Atletico de Madrid en Mestalla.

La temporada siguiente a su debut, Soldevilla logró asentarse en el once perico haciendo pareja con Mauricio Pochettino y con Pablo Rotchen, que ocupó el lugar del argentino tras salir en el mercado de invierno a Paris. El jugador catalán llegó a conseguir el brazalete del conjunto perico, pero su historia iba a coger otros caminos más pronto que tarde.

En el año 2003, el conjunto perico viajaba hacia La Coruña para jugar su partido contra el Deportivo y de esa expedición formó parte Toni Soldevilla, que se quedó sin jugar porque Luis Fernández lo dejó fuera de la lista de convocados. La decisión que tomó en la noche antes del encuentro fue la que marcó su carrera, o simplemente aquella que le ayudó a abrirse de cara al mundo y conocer su verdadera realidad.

En la típica vuelta que realizan los equipos en el día previo a sus encuentros Toni Soldevilla decidió no regresar al hotel, ya que a fin de cuentas no iba a jugar ese encuentro al no estar convocado. El jugador de Hospitalet decidió dar un paseo por los bares de la zona, pero esa vuelta acabó alargándose hasta entrada la tarde del día siguiente y presentándose al hotel en unas condiciones bastante precarias, provocado por su desenfreno en los bares de La Coruña.

La noche gallega de Soldevilla destapó una adicción que el jugador venía padeciendo desde los 18 años y el conjunto perico, vista la situación, decidió enviar al ex central catalán a un centro de tratamiento en Valencia. Tras las primeras observaciones, se diagnosticó al jugador un Trastorno de Déficit de Atención Adulta que posiblemente fue el desencadenante de su adicción a las drogas. Soldevilla intentaba ocupar con el consumo de esas sustancias el vacío que sentía debido a esa enfermedad que padecía. Las drogas ocuparon el lugar de las medicinas para tratar su TDAA, llevando su carrera a un punto de no retorno.

Después de pasar casi tres meses en la clínica de desintoxicación regresó al equipo, pero su vuelta no se dio y estuvo entrenando al margen hasta final de temporada, siendo esta la penúltima antes de su finalización de contrato. El siguiente año logró acabar jugando una buena cantidad de partidos no obstante el jugador decidió no renovar y seguir su propio camino. Al quedar libre le salieron varias opciones atractivas como las ofertas de Deportivo Alaves o una del futbol italiano procedente del Parma, sin embargo, acabó firmando por el CP Ejido en el que llegó a disputar tan solo siete encuentros. Tras su paso por el conjunto almeriense dio muchos tumbos hasta que en 2015 se retiró en el CD Eldense.

Y aquí la historia caótica de un jugador que lo tenía todo para llegar a consolidarse en el fútbol español, una persona que no supo encontrar solución a esa enfermedad que desconocía y le llevó a tomar decisiones equivocadas para ocupar un vacío que necesitaba llenar. Esta es la historia de la noche gallega de Toni Soldevilla, un jugador sobrepasado por su situación y que hizo ver que los futbolistas también son personas como otras cualquiera con la capacidad de tomar decisiones acertadas o equivocadas, pero que no han de ser azotados con mas crueldad por el mero hecho de ser lo que son.

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