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    |OPINIÓN| Ter Stegen y la figura del portero moderno

    Ya han pasado seis años desde la llegada del portero alemán a can Barça, años en los que Mats ha tenido que competir con porteros del calibre de Bravo, Masip, Cillesen y actualmente con Neto. A pesar de toda esta competencia, el de Mönchengladbach supo imponerse a todos y cada uno de ellos adquiriendo una madurez futbolística digna de elogio.

    Uno de las temporadas más complicadas para Ter Stegen fue la 2015/2016, donde todavía peleaba con Bravo por titularidad y donde dejó claro que si él no lo jugaba todo se marcharía.

    Más tarde, el Barcelona le escogió a él por delante del chileno, ganando así la titularidad con el club blaugrana.

    Por otro lado, a día de hoy Ter Stegen es uno de los pilares fundamentales en el club culé. Con Ernesto Valverde fue protagonista con innumerables paradas. Pero Setién quiere ir más allá.

    Setién es un hombre con las ideas muy claras, y ha decidido que su portero no solo jugará con las manos. Esto, lo podemos comprobar en el último partido de LaLiga frente al Getafe -equipo de presión asfixiante- donde Ter Stegen se incrustó entre los centrales he hizo la función de lo que antiguamente se denominaba líbero. De esa forma -y pese a los inexplicables pitos del Camp Nou- el equipo generaba una superioridad numérica ante el marcaje “hombre a hombre” que había diseñado Bordalás. Para más inri, después de una combinación entre portero y defensa se crea un hueco enorme en el mediocampo -debido a la alta y fuerte presión del Getafe- que deriva en un pase de Ter Stegen hacia Messi que culmina con la asistencia para que Griezmann marcase el primero del partido.

    Finalmente, y ya para concluir, lo que quiero decir con todo esto es que hay dos maneras de salir de una presión alta como la del Getafe -todas válidas-. La primera, y como lo hacía Ernesto Valverde, mandando a su “9” a fijar a los dos centrales para así ganar algún balón largo mandado por defensa o portero. Y la segunda, como lo hace Setién, atraer al equipo contrario a tres cuartos de campo propio y aprovecharse el gran juego de pies de su portero para -al mover la pelota de un lado a otro- crear un hueco en su mediocampo. Personalmente, yo prefiero la segunda -a pesar de todos los riesgos que trae consigo-. Siempre pensaré que teniendo un portero con las cualidades no ya con las manos, sino también con los pies que tiene Marc André Ter Stegen no puedes dedicarte a pegar pelotazos a tu delantero.

    Foto vía: FC Barcelona.

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