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    Historia| Dele Alli: Una vida que ejemplifica lo que es una montaña rusa

    Bamidele Jermaine Alli, conocido simplemente como Dele Alli, centrocampista del Tottenham Hotspur, nació en Milton Keynes, ciudad situada a unas 45 millas de Londres. A pesar de su corta edad, apenas 25 años, su historia de vida se asemeja a una montaña rusa. Unas veces en lo alto de la cresta y otras a ras de piso, lejos de lo que, a lo mejor, se pudiese pensar para una figura de la Premier y la selección inglesa.

    Su padre, nigeriano, de nombre Kehinde. Su madre, inglesa, de nombre Denise. Apenas semanas después de haber llegado al mundo, sus padres se divorciaron y quedó bajo el cuidado de su mamá hasta que cumplió ocho años. Durante ese tiempo, le tocó estar en la parte baja de la montaña rusa y fue creciendo con lo mínimo, rodeado de limitaciones.

    Al llegar ese momento de su infancia, apareció de nuevo su padre y de la noche a la mañana pasó a lo más alto de la cresta. El padre se había convertido en el príncipe de la tribu Yoruba, una de las más poderosas de Nigeria. De no tener prácticamente nada, Dele Alli pasó a vivir en una mansión de múltiples habitaciones, con toda clase de lujos y atendido por un personal a su completa disposición. Por si esto fuera poco, comenzó a asistir a una escuela donde la matrícula alcanzaba los 27 mil dólares anuales.

    Tres años duró Dele Alli con su padre y ese ritmo de vida. No se sentía cómodo fuera de su ciudad natal y decidió regresar con su madre. Para ese momento, cuatro hijos con diferentes padres y las adicciones, marcaban la vida de ella. Nuevamente, el hoy jugador del Tottenham volvió a la parte baja de la montaña rusa que marcó su vida, desde el minuto uno. Pasaba buena parte del tiempo en la calle jugando al fútbol, pero a la vez, conviviendo con un mundo de drogas y delincuencia.

    Por suerte para él, a los 13 años ocurrió otro episodio que volvió a cambiar su vida, esta vez de manera definitiva. Dele Alli jugaba con el equipo de la ciudad, el Milton Keynes Dons, y se mudó con la familia de un amigo suyo, Harry,  que jugaba en el mismo club. Su madre, Denise, dijo en una entrevista con el Sunday Mirror: “Por comodidad, comenzó a quedarse en la casa de su mejor amigo, en Cosgrove, durante la semana. Fue difícil dejarlo vivir fuera de casa, pero no teníamos un auto y me costaba trabajo llevarle a entrenar”.

    Sin embargo, lo cierto del caso es que los padres de su amigo, Alan y Sally Hickford, decidieron protegerle cuando los servicios sociales estaban más cerca de hacerse cargo de él. Esa nueva oportunidad terminó por catapultarlo nuevamente al punto que, aunque nunca se formalizó legalmente, Dele considera a los Hickford como sus padres adoptivos. A partir de ahí, la relación con sus papás biológicos poco a poco se fue enfriando. Su madre argumenta que no le habla desde el 2015. Su padre intentó verle en las instalaciones del Tottenham, pero tampoco pudo. La realidad es que la camiseta que usa tiene el nombre Dele, ya que no quiere usar su apellido.

    Cuatro años estuvo el jugador en el Milton Keynes Dons. Acumuló 88 encuentros con 24 goles y 15 asistencias en 6.512 minutos de juego. El Tottenham se fijó en él y en el 2015 le fichó a cambio de seis millones de euros. En su primera temporada logró la nominación al Golden Boy, galardón que se otorga al mejor jugador europeo menor de 21 años. Hasta el momento, ha participado con los Spurs durante 18.208 minutos, aportando 65 goles y 60 asistencias durante 252 partidos.

    En la selección inglesa ha tenido un recorrido que abarca las categorías Sub-17, Sub-18, Sub-19 y Sub-21, hasta llegar a la absoluta. Desde que debutó con 16 años, tres meses y 26 días, ha acumulado 54 encuentros en todas ellas, incluyendo tres goles con la mayor.   

    Su rendimiento con los Spurs ha decaído en las últimas temporadas. En su momento, se hizo famosa la charla que mantuvo con él, su entrenador de aquel entonces en el Tottenham, José Mourinho: “Deberías exigirte más de ti mismo, no yo exigirte a ti, no yo. Ni nadie. Tú. Te tienes que pedir más a ti mismo. El tiempo vuela. Y un día te arrepentirás, creo, si no alcanzas lo que puedes alcanzar”.

    Hace poco más de un mes, en una entrevista con Goal, el jugador se responsabilizó por el episodio. En ese momento, señaló: “La única persona a la que puedo culpar es a mí mismo. Debería estar rindiendo a un nivel en el que fuera difícil dejarme fuera del equipo o no ponerme a jugar. No puedo culpar a nadie salvo a mí mismo. Trabajar con Mourinho fue una gran experiencia y aprendí mucho con él”.

    Ahora, buscará con el nuevo entrenador, Nuno Espírito Santo, volver a alcanzar su mejor nivel. A la luz de lo anteriormente descrito, con todas las subidas y bajadas en que ha estado inmerso, probablemente el lector tenga pocas dudas de que volverá a montarse en la cima de la montaña rusa que han sido sus 25 años de vida. La incógnita estará en si es capaz de mantenerse o no, pero sí estará fuera de discusión, su capacidad para salir del bache futbolístico. El mundo del fútbol desea que así sea.  

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