“Al Real Betis no se le podía permitir continuar invicto frente al Madrid”

No se le podía permitir a un excelso Real Betis continuar la racha de victorias y menos cuando el Real Madrid podría haber acabado el partido con un solo punto de seis posibles en LaLiga. O eso pensará, al menos, el aficionado verdiblanco tras el final del partido vivido hoy en el Villamarín.

Lo cierto es que, lejos de adentrarse en polémicas sobre si ha beneficiado a X o perjudicado a Y, el arbitraje del Betis-Madrid ha dejado mucha incertidumbre tras el pitido final. Antes de adentrarnos en el dilema arbitral, hay que destacar que el cuadro verdiblanco pareció levantarse con el pie izquierdo en el día de hoy. Sin Bravo en portería, la defensa se mostró más débil, y así lo demostró en un primer gol encajado que recordaba a los dilemas defensivos del pasado año.

Sea como sea, el Betis fue superior al Madrid en la primera parte y así lo plasmaba el resultado. A partir de este momento, el vaso verdiblanco volcó a la vuelta del descanso con el gol de Emerson en propia. Apenas 19 minutos más tarde, una expulsión cuya sentencia no se termina de comprender, deja con 10 al cuadro local. Lo cierto es que hay contacto, pero no parece ser suficiente como para desequilibrar a un Jovic que tenía ganada la posesión y que se trastabilla.

Pasando a la siguiente acción, el penalti pitado a Bartra. Cuando parecía que el árbitro iba a revisar una hipotética expulsión a Carvajal, todo el espectador fue sorprendido ante la resolución de un penalti pitado. Al final, reglamento en mano, podría ser penalti. Sin embargo, en la odisea de normas, subnormas y matices que se interpretan en las resoluciones de acciones, no queda ninguna clarividencia para poder entender porqué una caída con un contacto entre jugadores que propicia el encontronazo de Bartra con la pelota sea castigada como penalti. Pitado en un área, pero, ¿sería pitado en el área rival? O, ¿sería castigada una situación similar en un partido cualesquiera de dentro de 10 jornadas?

Lo peor de todo llega cuando restas la imparcialidad, minando la moral al equipo hipotéticamente perjudicado. Podríamos haber visto a un Betis con 9/9 puntos y como un tiro cara al futuro ¿Pero, ahora qué? ¿Qué sentirá el vestuario bético, además de impotencia? La poca clarividencia con la que se resuelven las acciones, problema existente desde la temporada pasada, no solo perjudica al espectador que deja de considerar justo el desarrollo del choque, sino que además manipula la moral y la dinámica de un equipo que podría haber dado un golpe encima de la mesa tras un potente inicio de campaña.

Con esto, no se pretende señalar a ningún profesional del oficio del arbitraje. Pero lo que es innegable es que aún queda mucho trabajo por hacer para poder llegar al nivel de otras competiciones extranjeras que sí priman por la trasparecía de sus resoluciones arbitrajes y que están logrando una versión mucho más avanzada de la que se puede presenciar en LaLiga.

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