Rodrygo, un diamante a medio pulir en mitad de una montaña rusa

Las grandes sensaciones que dejó Rodrygo Goes allá por otoño han parecido esfumarse. Y es que el brasileño lleva desde el seis de febrero (en las semifinales de Copa frente a la Real Sociedad, donde precisamente anotó un gol) sin aparecer sobre el terreno de juego. Todo ello en favor de Vinicius Junior, quien ha ido cogiendo cada vez más peso en los planes de Zidane.

Antes de recalar en el Real Madrid, el joven brasileño se pasó toda una vida en el Santos empezando en el combinado de futbol sala a la edad de diez años. Años más tarde, en 2017, firmó su primer contrato profesional con dicho equipo, para posteriormente formar parte del primer equipo y empezar a llamar la atención de los grandes de Europa.

Como se recalcó antes, su protagonismo se está viendo en detrimento a favor de su compatriota fluminense. No obstante, la irrupción de Vinicius no ha tenido un impacto directo en la pérdida de minutos de Rodrygo, sino que otros jugadores de la entidad como lo son Isco, Lucas Vazquez y, en mucha menor medida, Gareth Bale están contando con más oportunidades que el joven paulista.

Técnicamente es un futbolista soberbio. Su sutileza a la hora de entrar en contacto con el balón le da ventaja a la hora de hacer controles en movimiento y conducir. Siendo un jugador de desborde, gusta de hacer cambios de dirección para zafarse de los rivales. No obstante, el brasileño no acostumbra a encarar rivales, prefiriendo ser ese jugador escurridizo que no busca el contacto con el rival. Sin embargo, esto último puede resultar perjudicial en LaLiga, pues muchos defensores aprovechan su superioridad física para robarle el balón.

Como tal, la posición natural de Rodrygo no es la de jugador de banda o extremo, sino más bien segundo punta, por detrás de un delantero, ya que ahí es donde mejor puede aprovecharse gracias a la libertad de movimientos que existe en esa zona, tanto para bajar a asociarse con la medular como para aprovechar su olfato goleador. Sin embargo, esa posición no existe en el Real Madrid.

Gracias a su polivalencia, el joven madridista se ha podido adaptar al juego desde la banda. Cualquiera de los dos costados son validos para que desarrolle su juego, siendo la derecha la zona donde se ha logrado asentar. Y esto ha tenido lugar principalmente por su maduración futbolística, con su consecuente forma de interpretar las jugadas, pues es un jugador con tranquilidad en tres cuartos de campo y zonas de finalización.

A pesar de la pérdida de protagonismo de Rodrygo en los planteamientos de Zidane, el futbolista madridista ha sido una completa revelación en su primer año en Europa. Por ende, pese a que la venidera recuperación de Hazard y Asensio gracias al parón por el COVID-19, no se puede descartar a un jugador como lo es el brasileño para afrontar el duro tramo de temporada que se avecina en Chamartín.

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