El Nápoles vence en Berlín y se afianza en el segundo puesto

El Nápoles se ha impuesto por 0-1 frente al Union Berlin, en el Olympiastadion. En un partido de fase de grupos de Champions, tremendamente igualado, donde cada equipo dominó una de sus partes.

Primera parte

El duelo se inició con el conjunto de Rudi García queriendo llevar la iniciativa, a través de la posesión. Enfrente, se topó con un cuadro «teutón» muy agresivo desde su planteamiento reactivo que renegaba del esférico. La tesis de los locales se impusieron en el choque y el encuentro desembocó en una batalla muy física, donde cada jugada se germinaba en los balones divididos. Janik Haberer, con un lanzamiento de media distancia, y Diego Leite, de cabeza, tendrían las dos ocasiones más claras del envite, ambas para el lado rojiblanco. Después de estas intentonas iniciales, el choque se sumergió en un tacticismo perfectamente provocado desde la pizarra de Urs Fischer.

Con el paso de los minutos, el Nápoles alcanzó grandes cotas de posesión e intentó penetrar en la compleja estructura defensiva de los germanos. Aunque eran estos los que provocaban una mayor sensación de peligro en sus acercamientos, perforando la banda derecha, gracias a la mayor prolijidad de sus carrileros. El dominio recaía en los locales, que generaron más opciones de remate y vieron como les era anulado un gol, por fuera de juego. Fofana envió el cuero al fondo de la red, tras una triangulación con Aaronson y Trimmel. En medio de una gran igualdad, con una acción muy trabada y con más voluntad que brillantez, los jugadores de ambos conjuntos enfilaron el túnel de vestuarios.

Segunda parte

En la reanudación, Elmas ocupó el lugar de Cajuste y el equipo italiano mejoró. Saltó al césped con una actitud más decidida y emprendió una eficiente presión alta, que enturbió la salida de su contrincante e incluso estuvo cerca de provocar algún error. En contraste, la escuadra berlinesa trató de reaccionar incidiendo en su plan de juego. Como resultado de ello, pudo acercarse a la meta rival y protegerse con el esférico, aunque perdió la clarividencia inicial para atacar por las bandas y producir opciones de remate. La presión de los italianos aumentaba gradualmente y la posibilidad de un gol que resultase casi definitivo flotaba en el ambiente.

Con el paso de los minutos, el partido se empezó a romper y los espacios comenzaron a aflorar. Esto se debió a la intensidad de los azzurri y a como estaban comprometiendo en salida a su adversario, que no tiraba la toalla y buscaba a sus atacantes. Pero fueron los transalpinos quienes abrieron la lata. Raspadori remató, desde dentro del área, un centro raso de Kvaratskhelia desde línea de fondo. Una acción ilustrativa de la superioridad visitante en esos minutos, al haberse desencadenado después de varios rechaces recogidos por los visitantes, y de la gran actuación que estaba cuajando nuevamente el mediapunta georgiano, vital en la presión. El 0-1 tuvo un efecto contundente en el estado anímico de ambos contendientes. Los locales quedaron noqueados y mostraron poca capacidad de reacción. Mientras que los napolitanos afianzaron su dominio y volvieron a amenazar el arco defendido por Ronnow.

En los últimos instantes, el cuadro de Urs Fischer reaccionó tímidamente y apuró sus opciones de puntuar, exprimiendo al máximo cualquier acción a balón parado. Del mismo modo que el Nápoles hizo lo posible por dormir el enfrentamiento, manteniendo la posesión en la mitad de campo contraria. Pese a ello, el encuentro no decayó en intensidad y el vigente campeón de Italia se defendió de alguna acometida final, sin demasiados apuros.

Con este resultado, el Nápoles mantiene la segunda posición del grupo con seis puntos. En su próximo compromiso recibirá al Milan, en la Serie A. Mientras que el equipo alemán queda relegado a la cuarta posición del grupo con cero puntos, antes de visitar al Werder Bremen, en la Bundesliga.