Bale continúa en el Tottenham con los mismos problemas que en el Madrid

Desde que llegó al Tottenham, en calidad de cedido, pareciera que Gareth Bale se ha empeñado en darle la razón a Zinedine Zidane, en las decisiones que tomó con él durante el último tiempo que estuvo en el Real Madrid CF. También hay que reconocer que lo está logrando, pues cada vez son menos las voces que se atreven a alzar la voz contra el entrenador francés por este tema.

Haciendo un recuento, es oportuno mencionar como a los pocos días de hacerse oficial la cesión al Tottenham, todo eran amores desde ambas partes. A pesar de que el jugador galés llegaba lesionado, su nuevo entrenador, Mourinho, manifestaba optimismo al diario Evening Standard de Londres: “No sé cuándo estará de vuelta Gareth. Lo único que sé es que su motivación es muy alta. Está muy contento de estar aquí. Cuando un jugador tiene esta motivación, muchas veces puedes acortar el plazo de recuperación y estar preparado antes para jugar”.

El club inglés le recibía con los brazos abiertos, y también le manifestaba apoyo a través de un comunicado donde señalaba: “Gareth se lesionó en la rodilla jugando para Gales en los últimos partidos de selecciones y, junto al inicio de LaLiga y la Premier, ha tenido poco tiempo de pretemporada. Prevemos que estará preparado para jugar después del parón de selecciones de octubre”.

De igual forma, a los pocos días, el optimismo continuaba respirándose en el ambiente, y en la previa del partido donde el Tottenham se iba a enfrentar con el Shekendija, en la tercera ronda de clasificación a la Europa League, Mourinho aseguraba que estaban muy contentos con el préstamo del jugador galés y con su particular sarcasmo indicaba: “Si a todo el mundo le parece bien, estará perfecto (la continuidad del jugador en el Tottenham). No he hablado con Zidane, pero creo que está contento con que se haya ido y nosotros estamos contentos de que haya venido. Así que, esperemos que a final de temporada se pueda quedar” y, aunque indicó que le exigiría como a uno más de su plantilla, no perdió oportunidad de acotar: “Él sabe que es un jugador que me gusta mucho”.

El ímpetu inicial poco tiempo duró, y las voces que criticaban a su entrenador en el Real Madrid CF por el manejo de la situación, bajaron decibelios visto el pobre rendimiento que comenzó a mostrar el jugador galés. Para que no hubiese lugar a dudas, se filtró un vídeo donde, Mourinho, le atizaba en el entrenamiento diciéndole si quería quedarse allí, o regresar a Madrid y no jugar. Luego, en la rueda de prensa previa al encuentro frente al Wycombe Wanderes, volvió a mandarle un recado indicando que: “No puedo regalar minutos. Los minutos sobre el césped es algo que no puedo regalar, seguiré en esta línea… Todos sabemos que incluso esta temporada ha tenido altibajos con algunas pequeñas cosas”.

Al momento de estas declaraciones, el delantero galés, apenas acumulaba 623 minutos de juego en todas las competiciones y de ellos, 160’ en la Premier, es decir, ni siquiera alcanzaba el 10% de los minutos posibles a jugar en ella, aparte de no haber completado los 90’ en ninguno de los encuentros en que había participado. Pero el asunto no quedó allí, y las incomodidades apenas comenzaban.

El día cuatro de este mes de febrero, fue el partido frente al Chelsea FC en el marco de la Premier. Bale fue suplente, pasó casi toda la segunda parte calentando, pero Mou decidió que no entrara a jugar y, al ser preguntado al respecto en rueda de prensa, se mostró enigmático y contestó: “Yo doy lo mejor de mí, él da lo mejor y todos dan lo mejor”. A los tres días, nuevo partido frente al West Bromwich Albion, y Bale tampoco jugó.

Finalmente, llegó el partido de la FA Cup donde el Tottenham se enfrentaba al Everton, y el delantero galés no fue ni siquiera convocado. Al ser consultado al respecto, Mourinho señaló: “Jugamos ante el West Bromwich el domingo. Él no jugó, estuvo en el banquillo. El lunes me sorprendí un poco cuando pidió que se le realizaran pruebas musculares porque no se sentía cómodo, así que el lunes no se entrenó. El martes se entrenó con el equipo, pero su deseo era trabajar con los médicos un par de días para fortalecer la zona con molestias”.

Reviviendo su estrategia del pasado en el club merengue, Bale contradijo a su actual entrenador y realizó una publicación en su Instagram con una fotografía entrenando y un mensaje que decía: “Buena sesión la de hoy”. Nada que envidiar a su tristemente famoso: “Gales, golf, Madrid, en ese orden”.

Por si esto fuera poco, Chris Coleman, ex seleccionador galés, declaró hace apenas un par de días: “Todos sabemos que es un jugador de primer nivel… pero cuando le veo ahora siempre tengo la sensación de que está jugando el primer partido tras una lesión. Obviamente todos esperábamos que estuviese en forma a estas alturas, pero ha quedado claro que no. No sé si es un tema de confianza… pero lo cierto es que no está al nivel que todos esperábamos».

Las estadísticas hablan por sí solas. De 35 partidos a la fecha, en 20 encuentros (57%), Gareth Bale no jugó ni un solo minuto, quedándose fuera de la convocatoria en 12 de ellos. Por otro lado, en los 15 partidos restantes apenas acumuló 783’, es decir, jugó apenas el 58% de los minutos posibles de esos partidos en los que estuvo disponible, y acumula en sus piernas apenas un 25% del total de minutos que ha jugado el Tottenham en todas las competiciones.

A estas alturas es claro que, tanto el Tottenham, como su entrenador Mourinho, no le dieron la suficiente importancia a los problemas de Bale en el Madrid y optaron por menospreciar la labor de Zidane al respecto. Grave error puesto que, nadie mejor que “The Special One”, para saber que nadie tira piedras contra su propio tejado y si un entrenador quiere ganar títulos, lo lógico es que ponga en juego a sus mejores efectivos, así que, sus buenas razones tendría Zidane para mantenerlo en el banquillo, más aun, cuando si hay algo que caracteriza al entrenador francés, es su excelente gestión del vestuario.

Lo cierto del caso es que el tiempo se agota para Bale y, de seguir el camino que está transitando, está dejando sin argumentos a su representante Jonathan Barnett, quien tendrá que revisar aquellas declaraciones donde dijo: “Zidane es una vergüenza, no tiene respeto por Gareth” y tendrá que regresar al Madrid ya sin excusa alguna, bien sea a cumplir con su último año de contrato, o a buscar una salida mínimamente digna que lo lleve a otras latitudes.

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